Mejoramiento ambiental

Gracias a una gran capacidad adaptativa y a características como una alta tasa de transpiración, un sistema radicular vigoroso y extendido y una fácil propagación, el uso de variedades híbridas de álamo es posible para la fitoextracción de compuestos contaminantes del ambiente (suelo y agua), de origen orgánico y metales pesados, así como para la fitoestabilización de tranques de relaves mineros.

Las fuentes de contaminación para las cuales los sistemas de fitorremediación con híbridos de álamo han sido implementados son:

1) aguas servidas domiciliarias e industriales (Ecolotree, 2001);

2) suelos contaminados con residuos de explosivos RDX y TNT (Tompson y Schnoor, 1997), TCE (EPA, 1998; Adema y Oliveira, 1998) o petroquímicos (Ecolotree, 2001);

3) vertederos con problemas de percolación, efluentes de plantas de tratamiento de aguas servidas (Dickel, 1999; Boyajian y Devedjian, 1999; Fattig, 1999; USDA, 2003);

4) tranques de relaves (EPA, 2003);

5) a modo de filtros verdes, en riberas de ríos aledañas a terrenos agrícolas en donde han sido usados fertilizantes y herbicidas (Dix et al, 1997).

La operación de múltiples plantas de tratamiento de aguas servidas a lo largo del país está generando grandes cantidades de biosólidos, los cuales actualmente son derivados hacia vertederos con una capacidad de acumulación limitada. Los biosólidos pueden ser una fuente económica para complementar los requerimientos nutricionales de plantaciones de álamo, particularmente de aquellas establecidas con variedades seleccionadas por su alta demanda de nitrógeno y fósforo (principales elementos contenidos en este tipo de desechos). La forestación utilizando biosólidos puede ser realizada sobre suelos con distinta productividad, así como también, sobre algunos substratos, que por sus características propias, dificultan el crecimiento natural de los árboles. Esta última situación puede observarse sobre tranques de relaves mineros o sobre rellenos sanitarios.