¿Qué son los híbridos de álamo?

Los árboles que comúnmente denominamos como álamos (chopos en España) pertenecen al género botánico Populus, el cual comprende cerca de 30 especies y se distribuye ampliamente por todo el hemisferio norte, donde cubre grandes extensiones de Norte América, Asia Oriental y Central, Europa y Africa del Norte (FAO, 1979; Pinon, 1992). Por lo tanto, este género es uno de los más importantes géneros forestales en el mundo, pero es exótico en Chile.

Buscar el origen de este nombre genérico representa un interesante estudio en lingüística y penetra en las raíces ya algo borradas de la nomenclatura botánica. Se dice que Populus deriva de la antigua expresión romana arbor populi, es decir el “árbol del pueblo”, a causa que los álamos fueron frecuentemente plantados en lugares públicos y las reuniones solían efectuarse bajo su sombra. En efecto, la palabra populus en Latín significa “una multitud, un gran número de personas; el pueblo”.

En una revisión de antiguas crónicas, la botánico María Teresa Serra y sus colegas de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Chile sostienen que el primer álamo en Chile fue Populus nigra var Itálica, introducido por el padre franciscano José Javier Guzmán, en 1810, quien “recibió 20 álamos que había encargado a la ciudad de Mendoza de Cuyo”.

Desde su llegada al país, el álamo ha estado presente en el desarrollo arquitectónico de nuestras ciudades, principalmente a través de su uso como un árbol ornamental. El álamo ha sido también un componente casi esencial del paisaje de nuestros campos y áreas rurales, en donde este tipo de árbol ha sido usado principalmente para proteger cultivos agrícolas del efecto del viento y generar sombra al ganado.

Hoy en día, ejemplares de diversos híbridos pueden ser encontrados en nuestro país en lugares tan distantes como el altiplano de Tarapacá hasta las cercanías de Punta Arenas, en las orillas de los caminos que llevan a los poblados más apartados. Esta muestra de plasticidad genética no debería llamar a sorpresa. Los álamos crecen naturalmente en una diversidad de sitios desde regiones boreales (tales como Populus balsamífera creciendo en Alaska) a subtropicales (tales como Populus heterophylla creciendo en zonas húmedas de Mississippi), y desde áreas montañosas (como Populus tremula en Canadá) hasta riberas de ríos (tal como Populus nigra en Francia e Italia y P. trichocarpa en Norte América). Incluso, Populus euphratica, una especie extraordinaria, puede tolerar suelos salinos en ambientes áridos y cálidos de Asia central. También pueden formar grandes rodales naturales, como ocurre aún en bosques boreales y a lo largo de valles fluviales. Otras veces, los álamos pueden formar pequeños rodales, hileras o pequeños grupos de árboles (Zsuffa et al, 1996).

Los álamos han sido útiles al ser humano y se les ha cultivado desde tiempos históricos. Además de su gran adaptabilidad, la cual es significativa para el mejoramiento genético, los álamos se distinguen por su rápido crecimiento y facilidad de propagación (Cain y Ormond, 1984). Ellos pueden crecer rápidamente en muchos tipos de sitios y sirven como una excelente fuente para un amplio rango de productos obtenibles de su madera, especialmente en zonas temperadas. Los álamos también tienen una función significativa en la protección ambiental, especialmente en la protección del suelo contra el efecto erosivo del viento y el agua (Zsuffa et al, 1996). Este tipo de árbol puede aumentar la diversidad forestal y enriquecer el paisaje, aumentando con ello la apariencia estética del campo en una variedad de formas.

Muchos en nuestro país creen aun que “el álamo” es un árbol nativo de Chile, sin tampoco saber que dos álamos, similares en apariencia, pueden ser variedades originadas de diferentes especies del género Populus. En realidad los álamos cultivados corresponden a híbridos, la mayoría de las veces “híbridos interespecíficos”, es decir, el resultado del aporte genético de progenitores de distintas especies. Por ejemplo, el reconocido híbrido I-214 fue desarrollado en Italia en la década de 1930 a partir de gametos provenientes un espécimen femenino de Populus deltoides (norteamericano) y de un espécimen masculino de Populus nigra (europeo), tiene por lo tanto un pedigree D×N, aunque habitualmente se le denomina como Populus × canadensis (nombre aprobado por la Comisión Internacional del Álamo) o incluso a veces como Populus euroamericano. Cabe destacar que los Populus son dioicos, es decir, existen individuos que son machos y otros que son hembras. Ahora bien, los híbridos de Populus se propagan casi siempre de manera asexual, mediante la replicación de esquejes (estacas) o tallos casi completos (varas) obtenidas de las plantaciones o de los viveros. Este procedimiento se denomina técnicamente “clonación”, y los individuos obtenidos del proceso mantienen la integridad genética del árbol que les da origen. De este modo, dada la simplicidad de reproducción asexuada de los Populus la silvicultura de álamos desde hace decenios es una silvicultura clonal, lo cual, recién ha empezado a realizarse también en otros géneros como Pinus y Eucalyptus.